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Los reyes del caloret

Mientras nuestro país sigue convaleciente en la UCI, con respiración asistida y unos matasanos pendientes de por dónde amputar, los políticos españoles retozan como amantes en las banquetas del Congreso de los Diputados y del Senado. La política ha abandonado unas cámaras sin poder ejecutivo y ha sacado a la luz las vergüenzas del legislativo, que se enorgullece al verse reflejado en el fango.
La senadora valenciana Rita Barberá. Fuente: El País.
Sus señorías se dedican a coger polvo en sus tribunas como viejas reliquias de anticuario que miran la vida pasar. La democracia se ha exiliado del país y la anti-política ha ocupado la Moncloa y las Cortes, aupada por unos partidos que, por mucho empeño que pongan en engañarnos, se pintan del mismo color. Azul, rojo, morado y naranja, colores mal disimulados para ocultar el intenso color negro del que están tiñendo nuestro país.
 
Europa se prepara para venir a quitarnos el postre (¿alguna vez nos dio de comer?) con sus nuevas sanciones y objetivos suicidas. Argumento europeísta que utilizan los más votados para exigir abstenciones y señalar con un dedo acusador a aquellos que tratan de provocar bloqueos institucionales, mientras que los corruptos carcomen su credibilidad. Corrupción pero con estilo, como la inclasificable Rita Barberá que abandona el Partido Popular pero no su cómodo sillón del Senado, se ve que es su lugar preferido para echarse la siesta, aunque militantes del partido y cargos del eterno Gobierno en funciones pidan que deje su escaño; o el Ministro deficiente que es premiado con un cargo bien remunerado, nombramiento presuntamente a dedo del que nadie quiere dar explicaciones; o el Gobierno que dijo que los ciudadanos no pagarían la crisis pero que no podrán recuperar los 26.300 millones de euros de ayudas públicas a la banca.
El Presidente en funciones, Mariano Rajoy, durante su intervención en el debate de investidura. Fuente: EFE.
Pero los de la rosa tampoco están para tirar cohetes con un líder que camina, guiado por los barones de su propio partido, hacia la guillotina. Un líder que se ve amenazado por una voz de acento andaluz, en un partido tocado por la corrupción que pide que el líder apoye un Gobierno del PP. Ahora va a resultar que ya teníamos partido único y no lo sabíamos. Cuando ex presidentes de un partido político piden al secretario general del partido que se abstenga para facilitar un gobierno del contrario o que pide un cambio en los cabezas de lista, es cuando nos damos cuenta de que la democracia todavía no ha pisado este país ¿o acaso los que votaron a Pedro Sánchez lo hicieron para allanar el camino de Mariano Rajoy a la Moncloa? También se le ha criticado al líder socialista que en la primera vuelta electoral tratara de alcanzar acuerdos con los nacionalistas e independentistas para construir un gobierno ¿alguien criticó a los populares por hacer lo mismo a la hora de configurar la mesa del Congreso?
 
La solución de la rosa para no marchitarse pasa por los morados, que han sido el saco de boxeo de los políticos y de la prensa. Dudo que a “coleta morada” le guste tanto Juego de tronos si no está viendo venir que su casa camina directa hacia el suicido. Aquel que amenazaba con sorpassos y que hacía política para el pueblo, va camino de perder la carrera y se ha dejado al pueblo en la puerta del Congreso, igual que hacen el resto de partidos. El candidato del pueblo tiene unas cuantas cuentas bancarias que suman 125.437 euros, patrimonio que no es el de “la gente de la calle”. Los morados se han quedado a medias y han cambiado un sillón por otro, han olvidado para qué nacieron y se han convertido en lo que buscaban erradicar. Además, la guerra entre las filas moradas y las traiciones a sus aliados, rápidamente endulzadas y corregidas, les llevan a seguir la misma trayectoria que el Titanic. Como dice el refrán: “la ocasión la pintan calva”.
El candidato del PSOE, Pedro Sánchez, en el debate de investidura de Rajoy. Fuente: EFE.
Pero los naranjas van a solucionar todo este caos pactando con todas las fuerzas sin llevarse ningún morado y luchando implacablemente contra la corrupción para acabar con Gürtel, Bárcenas, sedes ilegales y demás. Prueba de ello es lo que opinan sobre la valenciana Barberá: con que abandone la militancia en el PP es suficiente, puede seguir tranquilamente hospedada en el Senado cobrando de los ciudadanos que tienen que pagar por sus pecados.
La guinda del pastel la ponen los nacionalistas y los independentistas que, como no están muy contentos con eso que llamamos España, van a lo suyo pero pasándole la factura a las arcas del Estado.

Señorías, dejen de jugar a ver quién la tiene más grande y recuperen lo que nunca tuvieron: la política. Los brotes verdes volverán a crecer (si es que queda algo que cultivar) cuando aquellos que no saben escuchar se sienten a dialogar.

El Congreso de los Diputados durante la investidura fallida del candidato socialista, Pedro Sánchez. Fuente: Europa Press.

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