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Alba Mesa: "Es increíble la solidaridad española." (ENTREVISTA)

Alba Mesa es de Madrid pero desde abril del 2016 vive y trabaja en Grecia como coordinadora-voluntaria del campo de Skaramangas con la ONG Drop in the Ocean. Fotografía: Alba Mesa.
Skaramangas es un campamento militar con capacidad para unas 3500 personas. Entre la población de Skaramangas se puede encontrar Sirios (50%) Iraquíes (30%) y Afganos (20%).
Las “casas” que se asignan a los refugiados son módulos prefabricados compuestos de dos habitaciones y un baño. En cada caravana viven dos familias y en total se pueden encontrar unas 10 personas compartiendo un espacio de 5x10 m².

¿Por qué decidiste ser voluntaria en un campo de refugiados?
Hace unos meses que llegué a Grecia. Lo primero que hice fue visitar el puerto del Pireo, un lugar de tránsito convertido en campo de refugiados. Durante meses más de 6000 personas, entre las que se encontraban recién nacidos, enfermos y ancianos estaban acampados allí. Decidí quedarme para ayudar de manera voluntaria, poco después el puerto cerró y se habilitó el campo de Skaramangas donde me nombraron coordinadora en el terreno para la ONG Drop in the Ocean.


¿En qué consiste la labor que estás desempeñando? 
Planifico y hago los horarios de actividades, la búsqueda de fondos para financiar los proyectos, la distribución de ropa y coordinar las actividades con las demás organizaciones que están en el terreno. Además estoy haciendo un mini libro para aprender inglés en farsi y árabe y me encargo de recibir voluntarios e introducirles en el campo. Por cierto, este verano el 90 % de voluntarios que han venido son españoles. Es increíble la solidaridad española. Esto se tiene que saber.



¿Cuáles son los colectivos más desfavorecidos?
No me atrevo a decir cuál es el colectivo más desfavorecido. Algunas de las mujeres que aquí se encuentran han huido de sus maridos, las niños están siendo privados de una educación, los adolescentes se ven inmersos en un futuro que depende de otros, y muchos de los hombres sienten que han fracasado en la labor de ser “el cabeza de familia” al ver como su familia se encuentra presa en unas circunstancia que no pueden cambiar.


La adolescencia es una etapa difícil de la vida, una época de muchos cambios.  Precisamente la situación en la que están no les beneficia en absoluto. ¿Hay algún programa dirigido a este colectivo?
Sí, hay algunos programas enfocados a este grupo de edad como talleres de escultura, jardinería e idiomas.

A niveles más generales, los menores de edad son el grupo más protegido. Se supone que son los más beneficiados de los programas de reunificación familiar. En cuanto a la educación, se han propuestos proyectos en los que pueden adquirir un título que les permita entrar el mundo laboral una vez que llegan a su país de destino, pero son proyectos en papel…



Entonces, ¿crees que son muy diferentes a los jóvenes europeos?
La principal diferencia que he encontrado ha sido la marca del tiempo. Para ellos el tiempo es pesado, lleno de vivencias guiadas por la separación, la lucha, la resignación unida a la esperanza, la soledad, la incomprensión y la pérdida y eso se refleja en sus rostros. Muchos han perdido todo antes de poseerlo. Por lo demás son iguales: les gusta la música rap y los hits del momento, jugar con sus teléfonos móviles, hablar entre ellos y muchos son fans del Real Madrid, el Atlético y el Barcelona.



Muchas personas se plantean hacer un voluntariado internacional o en su país ¿crees que cualquier persona podría ser voluntaria?
No. No cualquier persona puede hacer voluntariado. He visto a muchos voluntarios llenos de energía con ganas de “ayudar” y a veces esa ayuda ha sido más perjudicial que beneficiaria. Y yo caí en este error.
Grecia ha dado la oportunidad a muchas personas a entrar a un campamento para refugiados, a conocer otra realidad que se aleja de la suya. Y estas realidades son muy duras.
Cuando un voluntariado, regresa a casa no entiende lo que acaba de vivir unos días atrás, no entiende que el mundo pueda ser tan cruel, injusto, ciego e hipócrita. Creo que antes de ir hay que unas herramientas que te permiten minimizar los efectos de ver los estragos de la guerra. Venir a Grecia es una sobredosis.

La verdadera ayuda que cada individuo pude hacer para cambiar esta realidad comenzará cuando en nuestro país de residencia aprendamos a convivir de forma multicultural y de igual a igual.


Entrevista realizada y cedida por José María García Gutiérrez.-

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