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Premios Oscars 2016: ¿Todos contentos?

Momento en que Kate Winslet (Rose) abraza a su 'Jack' tras recibir el Oscar, casi 20 años después de estrenar Titanic / Getty Images
Por mucho que la critiquen, repudien, rechacen o ignoren, no cabe duda de que la gala de los Oscars es uno de los grandes acontecimientos del año. La alfombra roja da la bienvenida y reúne anualmente a multitud de estrellas, pasadas, presentes y futuras, y se convierte en lugar de reivindicaciones, frustraciones y sorpresas. Podría parecer que la de la pasada madrugada, exactamente la 88ª edición, estaba simple y llanamente condenada a desbocar nuevas líneas y ríos de tinta en la historia de Hollywood, sin prestar mayor noticia que la correspondiente y oportuna celebración de todos los años. Pero para unos (ya saben a quién me refiero) no ha sido una gala más.

Leonardo DiCaprio recordará 2016 como el año en que se puso fin a su maleficio con el Óscar. Una estatuilla que, en verdad, no es galardón suficiente para honrar su trayectoria, en la que nunca hemos visto al afamado actor sucumbir a cíclicas comedias románticas ni tampoco a la mediocridad interpretativa. Han pasado 24 años desde su primera nominación, allá por el 1993, en la que su reencarnación de Arnie Grape ("¿A quién ama Gilbert Grape?") le valió su primera candidatura con apenas 19 años a la categoría de mejor actor de reparto. Desde entonces, pasaría cinco veces por la mano de Scorsese (con quien lograría dos nominaciones, en "El Aviador" y "El lobo de Wall Street") y por otros directores como Christopher Nolan, Quentin Tarantino, James Cameron, Steven Spielberg o Ridley Scott... Hasta que su primera y única colaboración por el momento con Iñárritu le ha permitido, en su quinto intento, hacerse con un muy merecido Oscar a mejor actor. 
El Renacido es una de las películas más bonitas visualmente de los últimos años.
Por ello no sorprende que Lubezki haya ganado el premio a mejor fotografía.

Dicho premio fue uno de los grandes alicientes de la noche, pero no fue el único ni mucho menos. Todos nos esperábamos una intensa batalla entre El Renacido y Mad Max: Furia en la carretera, con 12 y 10 nominaciones respectivamente y que competían de tú a tú en muchos de los premios. De hecho, la gala no pudo empezar mejor para el afamado reboot de George Miller, que se llevó de corrido los seis primeros Oscar a los que optaba, dejando bastante trastocado a Iñárritu. No obstante, esta tendencia se rompió con el premio a la mejor fotografía, que recaería en las manos de un Emmanuel Lubezki que entra en la historia al ser el primero en ganar dicho premio en tres ediciones consecutivas de los Oscar (en 2014 por "Gravity", en 2015 por "Birdman" y ahora por "El Renacido"). La cosa acabaría por nivelarse cuando Iñárritu recogió, también por segundo año consecutivo, un muy merecido premio a mejor director. Las dos máximas favoritas se repartían cordialmente los honores, a pesar de que Mad Max, con seis premios finalmente, doblase a El Renacido, con tres. 

Entre algunas obviedades, como el premio de Inside Out a mejor película de animación, el de El Hijo de Saúl a mejor película de habla no inglesa o el de Spotlight a mejor guión original, también hubo cabida para las sorpresas. "Contra todo pronóstico" (y va entrecomillado, porque desde luego que lo merece), Mark Rylance, ese británico capaz de recitar a Shakespeare como el que más, le rebañó a Stallone un premio a mejor actor de reparto bañado de tintes honoríficos. Casi cuatro décadas después de su última nominación, el bueno de Rocky ve cómo se esfuma la que seguramente haya sido su última oportunidad de hacerse con la estatuilla. Más entusiasmo causaron los galardones de Brie Larson a mejor actriz, el de la sueca Alicia Vikander a mejor actriz de reparto (poniendo a la gala el sabor más europeo que se recuerda), el de Ex Machina a mejores efectos especiales o el merecidísimo premio a Ennio Morricone por la banda sonora de The Hateful Eight. Un premio, este último, otorgado a toda una trayectoria, y dedicado a una generación cinéfila que ha crecido con alguna de las melodías más representativas de la historia del cine. En la cinta de Tarantino no firma su mejor trabajo, pero desde luego que después de recibir numerosas nominaciones y tras haber ganado incluso el Oscar honorífico en 2006, Ennio merecía este premio.
La Gran Apuesta es una buena película, pero su excesivo lenguaje
técnico hace que sea un producto bastante alejado de lo divulgativo.
Por otra parte, es imposible que llueva a gusto de todos, y también los hay que se han visto decepcionados con algunas condecoraciones. Entre ellas quizá la más reseñable sea la de La Gran Apuesta, que ganó el premio a mejor guión adaptado por delante de La Habitación o de Marte. Y es curioso que lo haga una película para la que es indispensable traer unas cuantas lecciones de economía sabidas de casa si uno no quiere perderse entre dividendos, acciones cortas y largas o hipotecas subprime. Otro de los premios que tampoco convenció a todo el mundo, aunque en menor medida, fue el de Spotlight a mejor película del año 2015. En efecto, quizá El Renacido o Mad Max son productos más redondos que la película dirigida por Thomas McCarthy... Pero basta con revisar las tendencias de Hollywood para saber que es muy, pero que muy difícil que una película que no ha sido nominada a mejor guión pueda ganar el premio a mejor película. El último precedente de esto es Titanic, estrenada en 1997. Desde entonces, todas las galardonadas a mejor película han tenido, como mínimo, una nominación en cualquiera de las categorías a mejor guión... Y Spotlight se lleva precisamente dos premios: el de mejor película y el de mejor guión original. 

Más allá de los premios, la gala ha estado llena de reivindicaciones de todo tipo, canalizadas del mejor modo posible: con humor. En Hollywood prefieren evitar las broncas tipo Resines y optan por emprender la denuncia desde la comedia, canalizada a través de un Chris Rock que no ha dado tregua a su audiencia, en una gala salpicada por la polémica racial ante la ausencia de actores y actrices negros en las nominaciones. De hecho, algunos como Will Smith han preferido quedarse en casa antes que asistir a la gala en señal de protesta. Pero los cantos a favor de la igualdad no se han quedado ahí, y han continuado con el galardón de Sam Smith, uno de los pocos cantantes que han declarado abiertamente su homosexualidad, como premio a su canción "Writing´s on the Wall" en Spectre. En esa misma categoría de mejor canción también competía Lady Gaga, que regaló al público una performance cargada de sentimiento con "'Til it Happens to You", flanqueada por multitud de jóvenes víctimas de abusos, que miraban fijamente al público mostrando palabras como "Superviviente" en sus cuerpos. Si a esto se le añade el recuerdo a grandes y queridísimas personalidades fallecidas recientemente, como el compositor James Horner o Alan Rickman (Severus Snape), no cabe duda de que, al menos un servidor, recordará esta gala con un muy buen sabor de boca en el futuro.

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