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Crítica Star Wars: El despertar de la Fuerza

Hay una célebre premisa cinematográfica perpetuada con el paso de los años: " Si algo funciona, no lo toques ". Yo eso lo comple...

Crítica Star Wars: El despertar de la Fuerza

Hay una célebre premisa cinematográfica perpetuada con el paso de los años: "Si algo funciona, no lo toques". Yo eso lo completaría un poco: "Si algo funciona, no lo toques. Pero piensa si podría funcionar mejor. Entonces, retócalo". JJ Abrams se plantearía varias incógnitas al abordar el rodaje de una nueva trilogía de Star Wars, y estoy seguro de que por su cerebro sobrevoló con mayor énfasis esta segunda afirmación antes que la primera. Solo eso podría explicar cómo cogiendo prácticamente todo el molde del Episodio IV, además de varias capas de modernismo y actualización audiovisual añadidos, este "Despertar de la Fuerza" saliese con tanta consistencia hacia delante. Tras una campaña de marketing de la que cualquier ciudadano del mundo puede dar fe, este 18 de diciembre se destapaban las dudas. Triunfar o morir. Seguir la gloriosa senda de los tres primeros episodios o provocar las nubes de lágrimas de las precuelas. Una vez vista, la conclusión es clara: sea bienvenida esta nueva trilogía.

Elecciones 20-D: ¡Que vienen los rojos!

Podemos rompió las encuestas, aunque está algo más lejos del PSOE de lo que Iglesias esperaba/ EFE
La resaca pos-electoral dibuja un panorama político inédito. Por primera vez en la historia de la democracia, los dos principales partidos no podrán disponer de la mayoría suficiente para formar gobierno de primeras, fruto de dos irrupciones meteóricas: la de Podemos, un partido que hace 2 años no existía y que ahora ha sumado más de 5 millones de votos, y la de Ciudadanos, que entra por primera vez en el Congreso con 40 diputados. Con los resultados en la mano, y obviando el enésimo debate en torno a una reforma electoral, todo parece indicar que, de entrada, España ha virado hacia la izquierda. Los tres principales partidos de ese bloque (PSOE, Podemos y UP-IU) han sumado más de 11 millones y medio de votos, casi un millón de votos más que los conseguidos entre PP y Ciudadanos. No obstante, la profunda brecha existente entre las cuatro formaciones más votadas, a excepción del partido naranja que, en principio, parece ser el más abierto de todos, invita a pensar más en una segundas elecciones que en la consecución de unos pactos hoy por hoy muy lejanos.

Votando por el 15-M

Más de mil días después del 15-M, este domingo podremos confirmar el cambio de ciclo político / El Mundo
Vivo mis primeras elecciones generales repleto de sensaciones encontradas. No podría decir que me encuentre especialmente esperanzado al respecto del cambio político que a priori ya se ha dibujado en la conciencia de los españoles, ni que tampoco los nuevos rostros emergentes, mediatizados y mimetizados por una multitud de adeptos, despierten en mí tan siquiera la semilla ilusoria de un despertar cambiante. España será la misma al día siguiente, el juego político de los pactos dará el pistoletazo de salida a la hipocresía latente y todo lo que se ha dicho en campaña sucumbirá al interés particular del poder. Hoy he apurado al máximo para mandar mi voto por correo, motivado más por un arraigado sentido del deber como ciudadano que confiado por un acto deficitario y carente de uso práctico. Pero quizá mis motivaciones sean distintas.

Pedro Sánchez: Auge y caída

Pedro Sánchez ha dado un vuelco de prácticamente 180 º a su discurso este último año / L´Express
El Partido Socialista nunca ha tenido un liderazgo fácil. La fragmentación histórica del votante de izquierdas ha sido uno de los elementos con los que siempre ha tenido que convivir el partido fundado por Pablo Iglesias. Un partido que siempre ha tenido enemigos por fuera (el PCE de Carrillo, la CEOE, los sindicatos en la transición, AP y el actual PP...) y por dentro (frecuentes tensiones entre González y alguno de sus ministros, como Guerra, Boyer o Solchaga, o las desavenencias entre Zapatero y Solbes), y que no ha permanecido ajeno a los escándalos de corrupción, como el caso Filesa o el de los EREs en Andalucía. Además, la paupérrima situación dejada por Zapatero tras su segunda legislatura no actúa precisamente a favor del PSOE, necesitado de confianza y solvencia para reinventar el quebrado proyecto socialista. Y ahí es donde entra Pedro Sánchez. Un candidato hermético donde los haya.

Elecciones 20-D: Una recuperación endeble

España dobla la tasa de crecimiento de la Eurozona, pero no todo ha sido gracias a sus reformas / Idealista
Una recuperación lenta, vulnerable y deficitaria. Así podría definirse, en tres escasos adjetivos, la paulatina restauración de la economía europea tras la caída de Lehman Brothers en 2008. Casi una década de crisis económica y social, causante de cambios en el equilibrio del orden mundial, y cuyos fantasmas poco a poco están siendo mitigados gracias, entre otros, a la caída de los precios del petróleo y a las reiteradas compras de activos por parte del Banco Central Europeo, cuyo programa de estímulo se ha traducido en una constante depreciación del euro frente al dólar. En días de campaña electoral, en los que el analfabetismo económico imperante en un buen sector poblacional hace que el tema financiero pase completamente desapercibido, no parece del todo mala idea recordar a qué peligros estamos expuestos, en un panorama esperanzador pero con un plausible grado de incertidumbre. 

Albert Rivera: Centralismo y ambigüedad

Juventud, dinamismo, solvencia y ambigüedad, rasgos que definen al líder de C´s / EFE
Quien haya estado durmiendo estos últimos 10 meses, abra los ojos a falta de una semana para las elecciones y vea que nada menos que Albert Rivera se ha colado en segundo lugar en las encuestas de intención de voto, seguramente no termine de creérselo. Unas encuestas que, dejando a un lado su veracidad, ilustran un imparable ascenso de Ciudadanos desde el pasado verano. El agridulce resultado de las municipales y autonómicas de mayo contrasta a la perfección con su triunfo moral en las catalanas de septiembre, en donde el partido naranja se irguió como líder en la oposición unionista frente al independentismo de Artur Mas. Un resultado electoral que, a pesar de estar lejos de los 62 escaños logrados por Junts pel Sí, supusieron una muestra a ojos de toda España de que se podía confiar en su proyecto político. Y a partir de ese momento, nadie ha podido obstaculizar su imparable ascenso.

Pablo Iglesias: De triunfos y martirios

Su discurso político no ha sido lo único que ha cambiado. También su personalidad y su actitud / EFE
Llegó el momento para el que Podemos ha nacido. Desde su paso por las europeas en mayo de 2014, la formación dirigida por Pablo Iglesias volcó por completo los preceptos formales que regían la vida política en España, tambaleando las estructuras del bipartidismo y renovando la confianza y la fe de un electorado machacado tras años de crisis y recortes sociales. La Marcha del Cambio del pasado enero dio buena muestra de ello, movilizando a decenas de miles de personas hasta llenar la madrileña plaza de la puerta del Sol. Por el camino, un nombre propio, Pablo Iglesias, o "el coletas" como se le conoce coloquialmente en los círculos más contrarios a sus tesis. Un hombre que cambió los pasillos de la Complutense por el micrófono del Parlamento Europeo y de los mítines, haciendo gala a partes iguales de su enorme formación académica y de la arrogancia subyacente a su personalidad.

Elecciones 20-D: Olvidados y reincidentes

Los partidarios de Herzoj, apoyando a su candidato en los estudios de Atresmedia / EFE
Las elecciones del 20 de diciembre, a expensas del todavía incierto veredicto de las urnas, ya han marcado un precedente en la forma de entender la política en España. Entre esa serie de factores que más han cambiado se encuentra la labor de los medios de comunicación, en especial de las televisiones, que han entrado activamente en campaña hasta el punto de entender la carrera electoral como una oportunidad de negocio, convirtiendo a la política en un espectáculo mediático capaz de competir y superar en audiencia a todos los programas de entretenimiento del prime-time. Y en esa pugna por alzar la voz, por protagonizar segundos de atención mediática capaces de rascar votos, muchos partidos han quedado excluidos, casi hipotecados por las exigencias del formato televisivo. Por ello, este artículo tratará las propuestas principales del resto de formaciones políticas con aspiración a conseguir representación parlamentaria el próximo 20-D. 

Mariano Rajoy: Experiencia, desvergüenza y poder

Rajoy llegó a la Moncloa en el momento equivocado, con medidas aún más equivocadas / EN País Zeta
Tras cuatro años de legislatura, es inevitable que a Mariano Rajoy le quede una cierta sensación de vacío en el cuerpo. Su asalto al asiento presidencial, tras una inapelable victoria por mayoría absoluta en 2011, quizá se haya producido en el momento menos propicio de su prolongada trayectoria política. Y es que tras más de tres décadas intercalando actas de diputado, siendo ministro en varios gobiernos y sucesor de Aznar al frente del Partido Popular (puesto que, de hecho, le rebañó a Rodrigo Rato), el panorama que se encontró a su llegada a la Moncloa fue desalentador: un país con unas cuentas públicas hundidas, una tasa de paro y una prima de riesgo ascendiente y la confianza de los inversores y los mercados perdida. España pasaba por la mayor recesión desde la Guerra Civil, y suya era la responsabilidad de reconducir una situación alarmante. Más de mil días después del inicio del gobierno popular, la sensación es agridulce.

Elecciones 20-D: Claves y propuestas

Imagen de promoción del histórico debate a cuatro de Atresmedia / Europapress
España ya no es lo que era. Para bien o para mal, el próximo 20 de diciembre abrirá una nueva etapa política en nuestra historia, más plural y con más actores implicados que nunca. La crisis económica que asoló durante más de media década al país y de la que paulatinamente se está comenzando a salir ha cambiado conciencias, sembrado incertidumbres y cultivado esperanzas renovadas en la política. Lo nuevo y lo viejo se enfrentan en un fuego cruzado del que, en apenas una semana, sabremos quién sale mejor o peor parado. Por ello, y sin renunciar a los preceptos socialdemócratas que marcan toda la conciencia y toda la política comunitaria en la Unión Europea, estas son las principales ideas con las que los cuatro principales partidos saldrán a ganar las próximas elecciones generales. 

¿Jerarquías de debates?


Hoy miércoles 9 de diciembre, la Junta Electoral (JEC) ha denunciado a la televisión pública española por querer ubicar en una franja horaria no muy popular, el debate que se realizará esta noche y en el cual participarán personajes como Alberto Garzón (Unidad Popular-Izquierda Unida), Iñigo Errejón (Podemos), Pablo Casado (PP), Antonio Hernando (PSOE), Miquel Puig (Democràcia i Llibertat), Montserrat Surroca (Unió Democràtica de Catalunya), Andrés Herzog (UPyD), Aitor Esteban (PNV), y Marta Rivera (Ciudadanos).

El fracaso latinoamericano

Nicolás Maduro en un acto de campaña / Reuters
El triunfo de la oposición en los últimos comicios venezolanos, publicitados en todos los medios de comunicación españoles como si del 20-D se tratase, ha abierto una nueva senda política que, por primera vez en casi dos décadas, aleja al chavismo del poder. Con la retirada de Maduro de la presidencia y el auge de Macri en Argentina, América Latina frena en seco en la orquestación de una unión izquierdista continental, fruto de una merma económica y política que ha desgastado profundamente a su sociedad civil. Sin embargo, y como lectura desde el trasfondo, dichas elecciones también han supuesto la derrota del socialismo del Siglo XXI que marcó Chávez durante más de 10 años, obviando la imposibilidad de hacer política alternativa en este mundo globalizado.

Entender el proceso electoral: Voto por correo, miembros de la mesa electoral...

Imagen: 20minutos.es
A poco menos de tres semanas para las elecciones generales del 20D, empezamos a recibir las cartas del censo electoral que (en algunos casos) nos reclaman para formar parte de los miembros de la mesa electoral, o simplemente nuestra cabeza recae en que justo el día de la votación estaremos fuera de nuestra ciudad. ¿Qué hacer? ¿Ya no puedo votar?