Quizá te interese:

Crítica Star Wars: El despertar de la Fuerza

Hay una célebre premisa cinematográfica perpetuada con el paso de los años: " Si algo funciona, no lo toques ". Yo eso lo comple...

¿Quién es quién en el terrorismo yihadista?

Miembros del Daesh reunidos a las afueras de Mosul, Irak / Reuters
El asalto terrorista a un hotel de lujo de Bamanko, la capital de Malí, puso sobre la mesa una cuestión que muchos ignoran en Occidente, y es la flagrante lucha interna por el poder dentro de las organizaciones yihadistas. Reivindicado por Al-Mourabitoun, organización afín a Al Qaeda del Magreb, la operación que dejó un total de 18 muertos buscaba un objetivo más allá del atentado en sí mismo: mostrar al Estado Islámico que la organización central, fundada por Bin Laden y actualmente dirigida por Aymán al-Zawahirí, no piensa ceder un palmo de terreno como líder en la expansión del fundamentalismo islámico por el mundo. 

Tras la muerte de Bin Laden, muchos pensaban que la banda encargada de los atentados del 11-S en Nueva York o del 11-M en Madrid iba a desaparecer o a perder considerablemente su capacidad organizativa. Sin embargo, cada día son más los colectivos que proclaman sus lealtades a una u otra organización, convertidas en máximas representantes del terrorismo yihadista. ¿En qué se diferencian la una de la otra?

1. Al Qaeda e ISIS: Orígenes y propósitos

Existen dos factores comunes no solo al origen del Daesh y de Al Qaeda, sino al de todas las organizaciones yihadistas operativas en la actualidad. Por un lado, la agresión externa como detonante de la radicalización y la movilización de la población musulmana en "legítima defensa". En caso del Estado Islámico fue la invasión de Irak, en el caso de Al Qaeda, la invasión soviética de Afganistán. Por otro lado, la necesidad de un clima geopolítico inestable para propagarse sin control. Es esto lo que explica que en prácticamente todo Oriente Medio, en Asia central y en gran parte de África hayan existido organizaciones de este tipo, todas ellas en zonas donde el gobierno soberano no es capaz de mantener un status quo duradero. Surgen en la ilegalidad y conquistan enormes territorios para hacer suya la ley.

El propósito de ambas organizaciones no es otro que la proclamación de un Califato que aúne bajo una misma bandera a todos los territorios con población musulmana. No obstante, la idiosincrasia de ambas organizaciones para alcanzar dicho objetivo es muy diferente. Mientras Al Qaeda ha basado su existencia durante casi dos décadas en la clandestinidad, en la movilización de pequeñas células extranjeras con las que dar graves golpes de efecto puntuales, el Estado Islámico liderado por al-Baghdadi destaca por su megalomanía y su grandilocuente puesta en escena. No son una organización sino un ejército terrorista, definidos a sí mismos como soldados del Califato. Además, sus principales vías de financiación (extorsión de la población iraquí, saqueo de bancos públicos, tráfico de petróleo y obras de arte) la han llevado a convertirse en una superestructura terrorista mucho mayor de lo que ha sido nunca Al Qaeda, hoy diezmada y empequeñecida por la cada vez mayor presencia mediática del Daesh. 

2. La ruptura: ISIS desborda Al Qaeda

Es imposible entender el origen del Daesh separado de Al Qaeda. En un determinado punto del año 2003, su primer líder, Rashid al-Baghdadi, unió fuerzas con la banda de Bin Laden para combatir la invasión estadounidense de Irak. Bajo su tutela, pronto la organización, que con el tiempo pasaría a denominarse como Estado Islámico de Irak, fue expandiendo su área de influencia, pero siempre en estrecha colaboración con Al Qaeda. No se entendía la existencia de uno sin la supervisión monopolística del otro. Con la muerte de Rashid en unos bombardeos en 2010, la organización se debilitó enormemente en cuanto a capacidad militar e influencia. Pero un nuevo golpe del destino, las famosas primaveras árabes en Siria, propició un reincidente clima de inestabilidad geopolítica que hábilmente fue aprovechado por el Daesh para trasladarse al país sirio.

Es en este momento cuando su nuevo líder, Bakr al-Baghdadi, decide romper de pleno todas sus relaciones con Al Qaeda, proclamando el Califato tras la toma de Mosul, una de las ciudades más importantes de Irak. Según los expertos, entre los motivos que motivaron esa decisión estaba un cierto sentimiento de escepticismo del Daesh hacia Al Qaeda, motivado por la falta de contundencia y de ambición en las acciones de la banda terrorista artífice del 11-S o del 11-M. Además, el actual líder del Estado Islámico, al contrario que cualquiera de los dirigentes de Al Qaeda, es una persona tremendamente ilustrada en el conocimiento del islam y del Corán, factor determinante en la construcción de su contundente discurso. Algo que, inevitablemente, ha minimizado el poderío e influencia de Al Qaeda dentro del islamismo más radical, haciendo que muchas otras organizaciones menores hayan cambiado sus lealtades en los últimos años.

3. El efecto llamada en Occidente

La toma armada de Mosul en junio del año 2014 ha supuesto un antes y un después en el devenir del Daesh. No ya tanto por la conquista de una posición geostratégica clave en el convulso mapeado iraquí, sino por los recursos con los que se toparon al saquear la ciudad: acceso a pozos petrolíferos, arsenal militar de última generación del ejército iraquí, vehículos blindados ligeros y pesados, torres de telecomunicaciones y un gran equipo tecnológico... Es en este momento cuando la organización decide dar un paso al frente y expandir su fundamentalismo más allá de las fronteras del islam mediante internet.

ISIS comenzó en este momento a difundir vídeos, tanto de sus atrocidades como puramente propagandísticos, destacando la decapitación grabada del estadounidense James Foley en agosto de ese mismo año. Este hecho supuso la primera víctima occidental del Daesh hasta entonces, lo que automáticamente llamó la atención no solo de los gobiernos de Europa y Estados Unidos, sino también de los propios ciudadanos de esos países. A partir de entonces, son muchos los ciudadanos comunitarios que, embaucados en una desazón retroalimentada por un continente sin futuro, son seducidos por las promesas de paraíso y de purificación que propaga el Daesh. A día de hoy, se cree que más de 2.000 ciudadanos europeos han pasado a formar parte de la organización, ya sea trasladándose a Siria o a Irak para combatir o en labores de captación de terroristas en territorio europeo. En esta campaña expansiva, hay que destacar la atención del Daesh hacia las mujeres, completamente obviadas e ignoradas por Al Qaeda, a quienes ofrece un papel fundamental en la construcción de ese Califato musulmán. 

4. Boko Haram y la propagación del miedo en el mundo

Paralelamente e incluso anterior al fenómeno Al Qaeda y a la formación de ISIS, se fue propagando a lo ancho y largo de todos los territorios con importante presencia musulmana la misma idea de Califato, propugnando métodos similares para establecer un clima de terror en multitud de países. A pesar de que su presencia, su poderío y su capacidad bélica varía enormemente, estas organizaciones terroristas alternativas y afines a ambos grupos son uno de los mayores focos de inestabilidad en zonas del Magreb islámico o del Golfo de Guinea, y desde Asia Central hasta la India, Indonesia o Chechenia

En este sentido, hay un nombre propio que destaca sobre el resto: Boko Haram, quien se adhirió al Estado Islámico este mismo año tras proclamar su propio Califato en Nigeria el pasado mes de agosto de 2014. La organización, formalmente nacida en 2002, ha sembrado el pánico no solo en Nigeria, sino también en Chad, Camerún y en el Níger, con un ritmo de tres atentados semanales desde este verano (el último ayer mismo, donde más de 20 musulmanes chiíes murieron tras inmolarse un terrorista en Nigeria). Con más de 8.000 asesinatos de civiles a sus espaldas, la organización ha supuesto un auténtico azote en una zona de por sí delicada como es el Golfo de Guinea, donde a la pobreza y a la escasez se les ha unido un grupo que, según diversas organizaciones, ya se ha asentado en más de 20 ciudades nigerianas.

Al Qaeda, ISIS y Boko Haram, siendo como son tres de las organizaciones con mayor capacidad y representación actualmente, forman parte de un panorama mundial todavía mayor: el frente Al-Nusra en Siria, Fatah al-Islam en Siria y en el Líbano, el Turkistán Islámico, al-Shabbab en Somalia y en Kenia, o Abu Sayyaf en las Filipinas, en un escenario que abarca prácticamente la totalidad del continente Euroasiático y todo el Norte de África. La incursión no solo de estas organizaciones, sino también de otras palestinas como Hamás o chiíes como Hezbollah, configuran un problema global que requiere de una solución global, en la que ya es por iniciativa propia la mayor amenaza a la seguridad internacional del nuevo siglo. 

0 comentarios :

Publicar un comentario