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¿Qué nos deja este #27S?

Para cualquier ciudadano del mundo con un mínimo de inquietud existencial, la noche electoral del 27 de septiembre estaría sí o sí marcada a fuego en el calendario. Unas simples elecciones autonómicas para unos, un plebiscito encubierto para otros, una oportunidad de resarcirse para unos pocos... Y en medio de todo ello la voluntad democrática y esperanzadora de los ciudadanos, puesta a prueba en las elecciones catalanas con mayor participación de la historia. Una vez conocidos los resultados, se abre la veda a la interpretación y a la lectura de los acontecimientos, pero una cosa ha quedado clara: La sociedad catalana está más dividida ahora que hace cinco años.

Hay mucho que contar acerca de esta jornada electoral, pero todo queda condensado en media docena de titulares que ejemplifican muy bien qué se ha vivido en uno de los escrutinios más apasionantes de los últimos años.

1. Pues... el independentismo ha logrado mayoría absoluta, oigan.

Cierto es que entre CDC y ERC sumaron más escaños en 2012 de los que ahora tiene Junts pel Sí, que el porcentaje de voto independentista ha disminuido ligeramente en ese período, que los 62 escaños dificultan la investidura de Mas como President de la Generalitat... Pero oigan, han ganado estas elecciones por la voluntad democrática de los ciudadanos, y bien merecen celebrar una victoria electoral plagada de contradicciones. 

Ahora se abre un debate bastante interesante acerca de la moralidad que supone el iniciar un Procés al que más del 50% de la población "se opone", en teoría. Y lo pongo entre comillas porque a pesar de que, en efecto, poco más de un 47% de la sociedad catalana ha votado a opciones independentistas, no hay que olvidar que más de un 11% se ha decantado por candidaturas partidarias de una consulta democrática. Es decir... Que el "no" rotundo a la independencia supone 'solo' un 39% de los votos escrutados. Habría que preguntarles a esos indecisos partidarios del diálogo qué es lo que opinan, pero esta situación solo evidencia el profundo resquebrajo que los propios políticos catalanes han cosechado entre sus ciudadanos.

2. Ciudadanos y Arrimadas, ¡campeones, oe, oe, oe!

¡Descorchen una botella del mejor vino español, que aquí llegan los de Ciudadanos! Vaya celebración la del partido de Albert Rivera. Ni que decir cabe que es bien merecida: No sólo han superado las previsiones de cualquier encuesta previa, ¡sino que han duplicado y ampliado su presencia en el Parlament! Pasando de los 9 escaños de 2012 a 25 y afianzándose como segunda fuerza política, no cabe duda de que la candidatura presidida por Inés Arrimadas ha sido todo un éxito... Aunque la justa y lógica celebración haya dado un poco de miedo en según qué momentos (¡España, unida, jamás será vencida! ¡VIVA ESPAÑA! etc). Este resultado supone una inyección de moral tremenda en la carrera hacia la presidencia de Albert Rivera, que ve crecer así sus aspiraciones después de una paulatina tendencia a la baja. 

3. Iceta lo peta, sí... Pero con el peor resultado del PSC en su historia

Si hubiese que rescatar una sola imagen simpática de una campaña electoral marcada por la continua e ininterrumpida tensión entre las fuerzas políticas y por el "mal rollo", sin duda sería la del pequeño y bonachón de Miquel Iceta dándolo todo en el escenario, primero en un mitin con Pedro Sánchez y después con Thais Villas en El Intermedio... Lo cual le ha servido para quedar tercero, un resultado que según los socialistas les ha dejado muy satisfechos. Quizá hayan olvidado que hace 12 años contaban con una amplia presencia parlamentaria de 52 asientos y hoy apenas tienen 16, lo que supone el peor resultado del socialismo catalán en su historia... Pero oigan, que si eso sirve para que Iceta siga bailando, bienvenido sea. 

4. ¿Y Podemos? ¿Dónde está Podemos?

Si bien es cierto que se trataba del panorama político menos deseable, la candidatura conjunta de Podemos e ICV se ha llevado un gran batacazo, logrando apenas 11 escaños (uno menos de los que logró ICV en 2012). El discurso del cambio, del diálogo abierto, de reformar escuelas y hospitales, no ha tenido el impacto suficiente en una sociedad catalana que, hoy por hoy, está más atenta a la independencia sí o a la independencia no. De esta forma, Pablo Iglesias no ha sacado el mismo músculo que exhibió en las municipales de mayo, y el cabreo con el que salió a valorar el resultado fue considerable... 

5. El temido efecto Albiol: 8 escaños menos y preocupación en el partido

¡Menos mal que este hombre mejoraba los resultados electorales! Estaba claro que la presencia del PP en Cataluña pasaba por sus momentos más bajos, perdiendo casi la mitad de su pequeño espacio político en detrimento de Ciudadanos... Pero en esta ocasión parece que los populares hayan hecho méritos para fracasar en las urnas. Desde darle vía libre a un presidente que mete la pata cada vez que sale del plasma (porque un vaso es un vaso y un plato es un plato, recuerden...), hasta ofrecer a los independentistas la oportunidad de debatir nada menos que con el Ministro de Exteriores de España, ¡casi nada!... Además, resulta cuanto menos curioso que desde el PP hayan valorado los resultados basándose en el plebiscito cuya autoridad habían rechazado en todo momento, y cuyo veredicto, favorable a sus intereses, ahora aplauden... En definitiva, una muy mala gestión de campaña que deja a los populares tocados como quinta fuerza política con solo 11 escaños en el Parlament.

6. La CUP cumple y será la llave de Junts pel Si para gobernar

En una noche plagada de sorpresas y reacciones dispares, la muy izquierdista candidatura de la CUP logró nada menos que 10 escaños, triplicando así los 3 conseguidos en las pasadas elecciones y confirmando la buena previsión de las encuestas. Su naturaleza abiertamente independentista permitirá a Junts pel Si gobernar el Parlament en mayoría, pero bajo unas condiciones bastante claras: Artur Mas no puede ni va a ser de nuevo President de la Generalitat. La formación encabezada por el periodista Antonio Baños ha invitado a la desobediencia civil para culminar el proceso de secesión en favor de las clases desfavorecidas, por lo que muy abierto a dialogar tampoco se le ve... En cualquier caso, y a pesar de no haber logrado la ansiada mayoría de votos, el independentismo gobernará a partir de hoy el Parlament de Cataluña.  

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