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Windows 10: Lo bueno, lo feo y lo malo

Anunciado el pasado mes de septiembre entre una gran expectación, y tras varios meses siendo probado y recibiendo el feedback de numerosos usuarios, por fin el pasado 29 de julio se abría el acceso a la versión definitiva del nuevo sistema operativo de Microsoft, Windows 10. Tras una pasada versión, la del Windows 8 y 8.1, que no llegó a cuajar del todo entre los usuarios (era menos utilizada que XP incluso), desde el gigante estadounidense parecen haber aprendido la lección, rediseñando y redefiniendo un nuevo tipo de sistema operativo. Todo ello con el aliciente de gratuidad para quienes lo hayan reservado a lo largo de su primer año de vida... Y tengan, previamente, Windows 7, 8 ó 8.1. Quienes partan de versiones anteriores deberán pasar por caja y abonar 110 euros para dar el salto a Windows 10.


1. Antes de nada... hablemos de los requisitos

Antes de la instalación de cualquier SO o software en general, no sólo es conveniente sino que es necesario que veamos con antelación cuáles son los requisitos técnicos que requiere. En el caso de Windows 10, sus mínimos son prácticamente idénticos a los de su predecesor: Necesitaremos, como mínimo, 1 GB de RAM para la versión de 32 bits (2 GB para la de 64), 16 GB de almacenamiento interno (20 para 64 bit) y una tarjeta gráfica DirectX 9 para ambas versiones. Además, también exige una resolución mínima de 800x600 píxeles y un mínimo de 8 pulgadas de pantalla (7 en caso de la versión Pro). Como puede apreciarse, son requisitos que prácticamente cualquier ordenador de gama baja de hoy en día podría cumplir, aunque si queremos obtener un rendimiento óptimo de este sistema operativo deberemos superar un poco este mínimo (en nuestro caso, en un i7 con 6 GB de RAM, Windows 10 va de lujo).

2. Vuelve un menú de inicio lleno de novedades

Windows 8 no llegó a convencer por su nueva estética, malentendida y atacada por muchos usuarios que veían en su nuevo escritorio un desorden generalizado y poco práctico. Con la lección ya aprendida, Microsoft ha rediseñado su menú de inicio en Windows 10, fusionando las funcionalidades más aclamadas de Windows 8 a las que se suma el tradicionalismo estético que demandaban las mayorías. Presentando un aspecto minimalista, nos encontramos con aplicaciones secundarias completamente rehechas como Calendario, Alarmas, Contactos e incluso la propia Calculadora, con una utilización y diseño que recuerda mucho a las apps de smartphones y tablets. Es precisamente este uno de los puntos fuertes de Windows 10, la sincronía y complementariedad que ofrece entre todos los dispositivos y soportes disponibles. Huelga decir que estas nuevas aplicaciones lucen y rinden mucho mejor que todas sus predecesoras, por lo que este es un cambio muy positivo del nuevo sistema operativo. 

3. Llega Cortana, un asistente que todavía no es perfecto

Sin duda, uno de los grandes alicientes para hacerse con la versión definitiva de Windows 10 era el desembarco definitivo de Cortana. Si bien es cierto que ya estaba presente en otros dispositivos de Microsoft anteriores, es con la llegada del nuevo sistema operativo donde de verdad podremos aprovechar del todo su potencial. Cortana hace lo mismo de siempre pero mejor, puesto que (al menos en teoría) aprenderá de todas nuestras búsquedas para ofrecernos una ayuda lo más personalizada posible. Mediante el acceso a todos nuestros archivos, Cortana podrá también ofrecer información muy localizada por muy específica que esta sea (como, por ejemplo, mostrar un dato en concreto de un documento). Sin embargo, todavía no es un asistente perfecto, y es que en varios puntos nos ha dado algunos problemas de mal funcionamiento (no arrancar nuestra propia cuenta Microsoft, entender en ocasiones mal lo que decimos...) Errores lógicos en edades tan tempranas del sistema operativo, pero que esperamos que se arreglen en futuras actualizaciones. Con todo, y al igual que Siri, Cortana es una gran ayuda pero no imprescindible para poder sacar el máximo rendimiento de nuestro equipo.

4. La Tienda y Microsoft Edge: Todavía con mucho trabajo por delante

Windows 10 cuenta con su propia tienda de aplicaciones, al estilo de la Apple Store o Google Play. Sin embargo, y a pesar de que visualmente ha cambiado respecto a la tienda existente en Windows 8, su funcionamiento todavía dista mucho de ser satisfactorio en lo que a navegación se refiere. Además, existen algunas aplicaciones que pueden entrar en conflicto con software instalado (como Skype, que a muchos nos ha dado problemas). En cualquier caso, la buena aceptación que en general está teniendo Windows 10 hará que la tienda y sus aplicaciones mejoren seguro en los próximos meses. 

Otra de las novedades del nuevo sistema operativo es Microsoft Edge, el nuevo navegador que viene a sustituir para siempre al más que repudiado Internet Explorer. A decir verdad, y aunque su rendimiento mejore en líneas generales el de su predecesor, todavía le faltan suficientes argumentos como para desbancar a otros grandes navegadores como Chrome o Firefox. Estéticamente es bonito, han eliminado bastante código innecesario que dificultaba su labor a los programadores y han mejorado la compatibilidad con HTML 5, pero todavía le faltan opciones y rapidez como para alcanzar a otros grandes navegadores del mercado. 

5. En definitiva: ¿merece la pena el salto?

Sin duda alguna, . Windows 10 todavía tiene un amplio margen de mejora como para que, en pocos meses, los escasos defectos que le hemos achacado en este artículo estén más que solventados. El rendimiento del sistema operativo es a grandes rasgos inmejorable, incluyendo otro buen puñado de novedades que no hemos comentado: escritorios simultáneos, nuevos visualizadores de vídeos y fotos, eliminación de transparencias en las ventanas, conexión con otros servicios de Microsoft como Xbox One... Con Windows 10, Microsoft ha querido crear un espacio común en el que cualquier persona pueda sentirse cómoda, redefiniendo un modelo de sistema operativo compartido por todos los soportes posibles. Puede que sea una valoración precipitada, pero podría concluirse que Windows 10 es el mayor logro de Microsoft desde XP en lo que a sistemas operativos y ergonomía se refiere. 


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