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Crítica Misión Imposible: Nación Secreta

El cine de acción vive reinventándose una y otra vez, apoyado por unos valores presupuestarios inalcanzables para los bolsillos más modestos. La calidad de este tipo de producciones es directamente proporcional al número de ceros invertidos, y cada año dejan varios miles de millones de recaudación que enriquecen la maquinaria productiva de Hollywood. En este panorama, de éxitos taquilleros garantizados, no es oro todo lo que reluce, con franquicias irrisorias y hormonados rostros protagonistas cuyo talento interpretativo está a la altura de un muro sin pintar. No es este el caso de Misión Imposible ni del apuesto, frecuentemente traicionado e irremediablemente insuperable agente secreto Ethan Hunt, que se luce en el que es uno de los mayores logros cinematográficos (si no el mayor) de toda la saga.

Por todos es sabido que a Tom Cruise le gustan los retos. Dejando a un lado su valoración como cineasta, un aspecto subjetivo y susceptible de debates ilógicos, no cabe duda de que es uno de los actores más capacitados para este género de todo Hollywood, del cual fue uno de los mayores exponentes en la década de los 90. Sólo hay que ver los primeros minutos de Nación Secreta para darse cuenta de a dónde está dispuesto a llegar, en una película que, como en toda la saga Misión Imposible, antepone la acción y la espectacularidad visual a un guión que solo sirve de mera justificación para el desarrollo de los acontecimientos.

En otras producciones esto sería un problema, y de hecho es uno de los problemas de la gran mayoría de películas de acción de hoy en día. Sin embargo, Misión Imposible, una saga que navega a la sombra de exponentes superiores como James Bond o Bourne, siempre ha tenido ese "problema" que tan diferente la hacen del resto. Si bien es cierto que puede hacerse un poco larga, "Rogue Nation" cuenta con algunas escenas de una factura cinematográfica intachable, que consiguen que salgamos del cine con una sensación de inesperada satisfacción. La secuencia (que no escena) en la que Cruise lucha sobre un andamio en la ópera, al ritmo y compás de la orquesta de Viena interpretando Nesun Dorma, con una fotografía inexplicablemente perfecta y con una cámara que no deja de juguetear con la mirada de Rebecca Ferguson (increíble su interpretación), es tremendamente bella, impropia de una película de estas características. Sólo por ello puede obviarse un ritmo en ocasiones abrupto, un trasfondo algo vacío y unos diálogos encarecidamente mejorables en ciertos puntos. 

Misión Imposible: Nación Secreta cuenta con exactamente tres secuencias que merecen el pagar una entrada para ver la película en su conjunto, y esto es una noticia francamente positiva para una producción que ha costado nada menos que 150 millones de dólares (lo que, por otra parte, viene siendo habitual últimamente). Tom Cruise ha conseguido reorientar como productor una saga avocada al ostracismo tras un debut muy prometedor, y con Rogue Nation confirma su buen estado de forma como Ethan Hunt. Con todos los elementos habituales de la franquicia (potentes intepretaciones femeninas, traiciones, giros argumentales inesperados, persecuciones, explosiones y momentos de suspense), y con quizá el mejor elenco protagonista de toda la saga, Nación Secreta merece ser considerada como la más redonda de todas las películas de Misión Imposible hasta la fecha.

Valoración final: 3,5/5

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