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Crítica Cuatro Fantásticos

En ocasiones, se antoja muy complicado escribir objetivamente y con la correspondiente coherencia acerca de según qué tipo de películas. Con la creación del Universo Cinematográfico de Marvel y DC, los superhéroes viven su edad de oro particular en la gran pantalla, poblando año tras año las salas de blockbusters con amplísimos presupuestos y ambiciones. La mayoría de estas producciones no son rompedoras, no buscan la excelencia, sino que simplemente entretienen y engrandecen esa maquinaria imperturbable de eficiente marketing. Sin embargo, por el camino es inevitable encontrarse errores y tropiezos de bulto, de dimensiones difícilmente imaginables cuando empezó a cocinarse tan siquiera el guión. Es el caso de este reboot de "Fantastic Four", cuyo contundente e indiscutible fracaso sólo podrá ser valorado con el correspondiente (y muy necesario) paso del tiempo.


"Cuatro Fantásticos" lapida toda posible revitalización de una licencia que más que nunca pide a gritos su compra por parte de Marvel Studios. La estructura argumental, mal diseñada en base a un guión suicida, nos presenta durante más de la mitad del metraje a unos protagonistas huecos, carentes de fondo y forma, inexpresivos por dentro y por fuera. Es imposible congeniar y simpatizar con sus orígenes, merced a diálogos pretenciosos, previsibles, irreverentes y, más a menudo de lo deseable, jocosos. Este último adjetivo no sería un problema en el caso de otras producciones equivalentes, pero en una película que se toma tan inocentemente en serio a sí misma como es esta, es un error enorme que la audiencia se llegue a reír de lo absurdo. De situaciones construidas tan torpemente que creen eso, risas y murmullo en el espectador, que en cierto momento preferirá tomarla como una producción endeble de serie B antes que como el blockbuster que realmente debería ser.

Su problema no radica en sí en la estructura, sino en el ritmo, en el control de los tiempos de la acción. Es más que probable que salgamos del cine sin tan siquiera saber de qué iba la película, qué historia quería contarnos, cuáles fueron los puntos clave de su desarrollo. Se toma más como una muy aburrida cinta de ciencia ficción en su planteamiento y "nudo", para pasar hacia una acción injustificada y mal coreografiada en un desenlace desastroso. Lo que debía salvar a la película, el momento por el que en teoría habría valido la pena tragarse 80 minutos de soporíferas escenas, fue una "pelea" final flojísima, con un villano, el Dr. Muerte, que humilla y traiciona al de los cómics, tanto por su apariencia como por su predisposición en general. Todo esto sin hacer siquiera mención a unos efectos visuales tremendamente cutres, algo injustificable en una producción de estas magnitudes.

Esta cuarta película de los "Cuatro fantásticos", licencia literaria notable que nunca alcanzó un nivel equiparable en sus adaptaciones fílmicas, ha hecho méritos para convertirse en uno de los mayores fracasos de todo el año 2015. Todos los mecanismos dramáticos, emocionales e interesantes que tenía a su favor fracasan. La película, en su conjunto, fracasa. Será recordada posteriormente como un burdo e infantil intento de copiar a sus competidores, de pensar que el cine de acción requiere de reflexión, cuando sus audiencias sólo esperan entretenimiento puro e ilógico en su justa medida. De nuevo, no es la Fox sino los aficionados los grandes perjudicados de una nueva metedura de pata, de cuatro personajes que, hasta la fecha, solo han sido objeto de escarnio, olvido y vergüenza.

Valoración final: 1/5

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