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Crítica Del Revés (Inside Out)


El cine de animación sirve para romper todas las barreras creativas, para elevar cualquier idea a un plano que de otro modo sería difícilmente realizable. Aunque puedan parecer producciones enfocadas a un público infantil o estrictamente familiar, siempre han existido estudios y obras maestras capaces de construir esas dos realidades en las que niño y adulto se sientan fielmente representados. Inside Out, o Del Revés, como quieran llamarlo, es un colorido espectáculo visual y cómico para los niños, pero engrandece todavía más su significado a ojos del espectador adulto. 

No obstante, la película languidece en algunos puntos que es de recibo señalar antes de deshacernos en banales e injustos elogios. Toda la trama se alza alrededor de ideas. Ideas muy originales y (en su mayoría) brillantemente ejecutadas, reproducidas de un modo increíblemente comprensible. Los primeros minutos de metraje suponen explosivos cañonazos de ternura e incluso de admiración cinematográfica, pero no terminan de hacerse hueco a lo largo de una trama encarecidamente simplista. Pocos recordarán Inside Out por su historia, muy conformista consigo misma y a la que le ha faltado ambición. Es cierto que lo verdaderamente ambicioso es la idea global y la ejecución en su conjunto, pero haberla acompañado de una trama ligeramente más compleja habría catapultado automáticamente a la película a la excelencia. 

La originalidad es el punto fuerte de esta propuesta de Pixar, mellada estos últimos años por producciones que no habían llegado a despuntar. Existen planos que evocan la fuerza dramática de los dorados años de la compañía (lleven pañuelos al cine, van a llorar), otros deslumbrantes de un sentido del humor que pocos niños comprenderán, y otros, muchos otros que dibujarán una embobada sonrisa en cualquier tipo de audiencia. La ausencia de antagonismos, el perfecto equilibrio entre personajes principales y secundarios, la fluidez de su guión, la calidad de su animación... Son algunos de los factores que han devuelto poco a poco a Pixar a la senda dorada de la que parecía haberse desviado, renovando el espíritu clasicista que los había elevado al éxito con obras maestras como Toy Story, Wall-E o Up. 

Inside Out, en estos momentos de fervientes y favorables críticas, lucha contra las propias ideas que la han hecho destacar sobre el resto. Sin embargo, ahora se ha topado frente a un enemigo que es precisamente la facilidad de la palabra, la sencillez de la admiración, el dotar a un producto muy notable de una excelencia fílmica de la que carece. Las virtudes son muchas, pero desde Pixar parece que hayan llenado todo un suelo de baldosas preciosas sin haber cimentado primero. El rupturismo creativo se topa de frente con la previsibilidad y la aquiescencia, dando como resultado un pastel muy sabroso en su superficie y que no se ha hecho del todo por dentro. Algo que podría haber sido verdaderamente memorable y que roza esta afirmación desde el limbo de las nobles propuestas. En cualquier caso, y sin pretender con esto lapidar el talento de unos artistas brillantes, Inside Out merece ser considerada como una de las mejores producciones de Pixar de los últimos años, una firme candidata al correspondiente premio de la Academia y una película capaz de entretener y en algunos puntos maravillar al público más adulto, con un emotivo relato sobre la pre-adolescencia en la que todos podrán verse de algún modo reflejados.

Valoración: 3.5/5

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