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Entre pitos y flautas

Fuente: Marca.com
Muchas eran las ganas de que llegara el pasado sábado, no por ser fin de semana ni por conocer finalmente al ganador de la copa del rey, sino por descubrir de una vez hasta que punto llegaría la pitada entre aficionados del equipo vasco y del blaugrana ante el himno nacional. 

Y así fue. El himno se vio ensuciado por miles de personas.

Digo yo, en primer lugar, que si no les gusta la monarquía española, ¿por qué no gritan un "Fuera el Rey" "Felipe vete ya" o cualquier enunciado rítmico, en vez de pitar al himno que representa a miles de españoles? Ah, ya entiendo, que lo que no quieren estos individuos es estar relacionados con la nación española... Entonces, me surge la siguiente duda: ¿Por qué participan en un "juego" que está únicamente dedicado al pueblo español?

Sé que más allá del fútbol, estos ideales están íntegramente relacionados con la política. Pero, es sencillo, si no quieren pertenecer a España, lo más coherente, para empezar a desvincularse y luchar por su ansiada independencia, sería no participar en una liga española, ni en la selección de este país y ni mucho menos jugar un partido creado históricamente por el Rey de España. Es decir, dejar de jugar todo desde/por y para España. Podrían empezar a  jugar la copa de la independencia y la liga de los independentistas, etc. ¿No?

En realidad vivimos en un país peculiar. Deberíamos sentirnos orgullosos los 365 días al año de formar parte de un país y no sólo durante el verano del Mundial. Cabe decir, irónicamente, que en esos días de alegría y de mil cánticos de "Viva España", mientras llevamos con orgullo los colores de la bandera de España hasta en la ropa interior, se acaban el mismo día que termina el mundial y a partir de ese momento, será tachado y mal-mirado quién tenga la osadía de sentirse orgulloso. 

Lo más lícito es pedir respeto. Nadie está apuntando a nadie en la sien obligándole a jugar ni a comprar caras entradas para observar algo que no quieren ver, ni les representa. Por lo que no tienen que ensuciar de esta manera la imagen del fútbol. El fútbol es una unidad, el fútbol representa algo que une a toda una nación, el fútbol en España, representa a España. Y a quien no le guste, que coja todos sus pitos y se vaya a EEUU a pitar el himno nacional, veremos cuánto tardan en echarle a patadas. Pero, una vez más, Spain is different. 

Y así fue. España y la eterna deuda con la libertad de expresión 

Antes de empezar mi argumentación propiamente dicha, cito textualmente una declaración de la Fundación Internacional de los Derechos Humanos, coincidiendo precisamente con la ya ampliamente conocida pitada al himno nacional: "Aplaudir, pitar o silbar para mostrar acuerdo o rechazo son formas pacíficas y democráticas de ejercer el derecho a la #LibertadDeExpresión". 

Particularmente no sorprende que en un país como España siempre se busque la polémica, la puntilla, ese ligero atisbo de deterioro democrático sobre el que poder deslizar una opinión contraria a un principio constitucional. En la carta magna del Estado Español, donde se recogen los derechos y deberes inalienables a todo ciudadano patrio, ninguna entrada habla de sancionar comportamientos como los acontecidos en el Camp Nou el pasado sábado. Y, de hecho, quienes atacan y censuran a los que proponen cambiar esa constitución para garantizar mayores derechos sociales, no dudarían ni vacilarían un instante en incluir un artículo censor de tales manifestaciones irrespetuosas. Cuanto menos curioso.

Por otra parte, antes de proponernos casos intangibles como sancionar a todo hombre, mujer y niño con silbato en mano, desde los sillones presidenciales deberían plantearse por qué ha ocurrido esa pitada. No es agradable, lógicamente, que dentro de un mismo país surjan tantas incongruencias alrededor de lo mismo, formando un debate reiterado que no parece tener un punto y final. No hablamos de ceder ante las demandas secesionistas del pueblo catalán o del pueblo vasco, pero, por una vez, quizá la solución sería sentar a todos en una misma mesa y preguntarse: ¿qué esta pasando?


Mientras ese irrevocable espíritu separatista crece sin pausa, desde otros lugares de España debería desviarse el punto de mira del odio al diálogo, del rechazo a la reconciliación. Lo que no puede ser es que los más patriotas se deshagan en gritos de "¡Cataluña es España!" a la vez que se refieren a sus habitantes como "catalanes de mierda". El respeto llegará cuando quien tiene el problema y quien lo padece lleguen a un acuerdo. Pero claro, Spain is different.

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