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Los imperfectos, mejor desnudos.

Imagen: Jes M. Baker de "The Militant Baker"
Ni he comprado nunca en Abercrombie & Fitch ni creo que vaya a hacerlo jamás, este planteamiento viene razonado por una serie de circunstancias; En primer lugar, el excesivo precio de sus prendas me crea un traumatismo en la cartera, en segundo lugar, las declaraciones cuasi continuas de su director, Mike Jeffries, empapadas de comentarios absolutamente despectivos hacia la población “gorda” (sí, al igual que el líder de Podemos va ligado al término “casta”, en este caso, la etiqueta es “gente gorda y fea”), me resultan enfermizas.

“Mis tiendas tienen éxito porque no contrato a gordas y porque viene gente guapa”
Elite Daily, uno de los representantes de la marca, afirmó que “A&F no quiere crear la imagen de que cualquiera, gente pobre, pueda usar su ropa. Sólo las personas con cierto status pueden comprar y llevar el nombre de la empresa”, haciendo surgir declaraciones de empleados que aseguran que la ropa no vendida es quemada para no ser donada a ciertas organizaciones. 

Me parece muy bien que esta empresa quiera reducir sus ventas a un 2% de la población (a gente rica, guapa y delgada, es decir, gente que se consideré a sí misma como lo hace el futbolista Cristiano Ronaldo) pero los insultos, la asignación de talla grande a una 34-36, me hace perder los papeles.
Hay muchas personas sufriendo problemas alimenticios y odiando su físico en este momento gracias a los falsos tallajes y a la falsa imagen de lo raquítico como bonito. Y estas declaraciones, hacen acrecentar aún más el número de personas defraudadas con su cuerpo, personas que se avergüenzan de usar una talla o una marca concreta.
Cada persona es como es, aunque suene muy tópico, la perfección se encuentra en los defectos y antes de ser valorado y juzgado por alguien, que posiblemente se sienta acomplejado y se alimente de envidia, tienes que quererte tú mismo. Y después, preocúpate tan solo de quien te quiera por como eres. 

Después de este párrafo de motivación personal, vengo con la siguiente conclusión: Comprarte una camiseta básica simplemente con el gráfico del logo "A&F" te puede llegar a costar 36 euros. Quizá alguien esté dispuesto a gastárselo, pero, ¿Estás también dispuesto a gastarte ese dinero sabiendo que sus directivos no quieren que tú “persona fea y gorda” vistas su marca?

Posiblemente sus productos sean de calidad y cuesten realmente el precio asignado, pero yo os aseguro que prefiero ir desnuda a sentirme juzgada por personas perfectas.



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